Agosto tiene una particularidad: el calendario ya empieza a pensar en septiembre, pero el termómetro no está dispuesto a colaborar. Mientras las vacaciones se reparten entre quienes se van, quienes vuelven y quienes las tienen todavía pendientes, hay algo que permanece: la oficina.
Y vestirse para trabajar cuando fuera hacen más de 30 grados tiene su propia ciencia. Queremos ir frescas, pero no como si acabáramos de salir de la playa; cómodas, pero sin caer en el zapato de fin de semana; y arregladas, aunque la tentación de ponerse unas chanclas sea cada vez mayor.
Sandalias planas: frescas, pero lejos del look de playa
Una sandalia plana puede ser perfectamente apropiada para la oficina. La diferencia está en los detalles.
Las tiras de piel, los acabados cuidados y los tonos neutros consiguen que una silueta sencilla tenga un aspecto mucho más sofisticado. También funcionan especialmente bien cuando el resto del conjunto está algo más estructurado: un pantalón de pinzas, una camisa blanca, un vestido midi o incluso un traje ligero de verano.
Las sandalias con pequeños detalles metálicos son otra alternativa interesante para romper la sobriedad sin convertir el look en uno de noche. Un buen ejemplo son las sandalias de Porronet, que incorporan ese punto de personalidad que hace que una sandalia plana tenga bastante más recorrido que el típico modelo de verano.

La regla es sencilla: si podrías ponértelas para caminar por el paseo marítimo y nadie se sorprendería, quizá no sean las mejores para una reunión. Si tienen un poco más de intención, la historia cambia.
Cuñas para ganar unos centímetros sin perder el verano
Las cuñas tienen una ventaja difícil de discutir: consiguen ese efecto de altura que buscamos en un tacón, pero con una sensación mucho más estable.
Por eso funcionan especialmente bien durante jornadas largas. La suela continua reparte mejor el apoyo y permite caminar con más naturalidad que algunos tacones finos, algo bastante interesante cuando la jornada incluye oficina, comida de trabajo y algún que otro recado por el camino.
Además, las cuñas de esparto siguen teniendo ese aire mediterráneo que parece hecho para agosto. Con pantalones fluidos, vestidos camiseros, faldas midi o conjuntos de lino consiguen un resultado elegante sin resultar demasiado serio.
Las cuñas Vidorreta en color arena son un buen ejemplo de esa estética: un tono fácil de combinar y una silueta que funciona tanto con un look completamente neutro como con prendas más coloridas.
Sneakers en la oficina: sí, pero que parezcan elegidas a propósito
La sneaker lleva tiempo entrando por la puerta grande de la oficina. Primero fueron las empresas creativas, después el smart casual y ahora prácticamente cualquier entorno donde el código de vestimenta no sea demasiado rígido.
Pero no todas las zapatillas funcionan igual.
Las siluetas retro, los perfiles más limpios y los tonos neutros resultan mucho más fáciles de integrar en un look laboral que una sneaker puramente deportiva. La clave está en crear contraste: pantalón sastre con zapatillas, falda midi con una silueta deportiva o un vestido sencillo con una sneaker de inspiración vintage.
Las Hoff Bridge FL, por ejemplo, funcionan especialmente bien en chocolate o beige porque aportan ese punto casual sin comerse todo el protagonismo del conjunto.
Y hay algo más: después de ocho horas de pie, los pies suelen agradecer bastante más una buena sneaker que cualquier decisión tomada únicamente delante del espejo.
Zuecos: la alternativa inesperada para los días de oficina
Durante años los zuecos parecían pertenecer a un armario muy concreto. Ahora forman parte de esa categoría de calzado que la moda ha rescatado precisamente porque no intenta parecer otra cosa.

Su gran ventaja para agosto es evidente: dejan el talón al aire, resultan fáciles de poner y permiten llevar el pie algo más cubierto que con una sandalia.
Los modelos de inspiración anatómica funcionan especialmente bien con pantalones anchos, denim recto, vestidos largos o prendas de lino. Incluso con sastrería relajada pueden crear ese contraste que hace que un look deje de parecer demasiado estudiado.
Las Birkenstock Naples son un buen ejemplo de cómo llevar esta tendencia a un terreno más urbano y sofisticado. El truco está en dejar que el zueco aporte personalidad y mantener el resto del conjunto sencillo.
Cuando un tacón sí merece la pena
No todos los días de oficina piden el mismo zapato. Hay jornadas en las que una sandalia plana es exactamente lo que necesitas y otras en las que un poco de altura cambia por completo el resultado.
El tacón medio es probablemente el punto de equilibrio más interesante. Tiene presencia, estiliza y viste, pero no exige la misma disciplina que un tacón alto.
Para una reunión importante, una presentación o una comida de trabajo, una sandalia de tacón puede ser la pieza que termine de construir el look. En verano, además, los tonos marrones, nude o caramelo resultan especialmente fáciles de llevar con blanco, beige, denim o tejidos naturales.

Las sandalias de Rebecca Hope encajan precisamente en esa categoría: una opción más arreglada que sigue teniendo ese aire ligero que pide agosto.
El mejor zapato es el que sobrevive a las ocho horas
Hay una prueba definitiva para cualquier zapato de oficina: que a las seis de la tarde sigas pensando en todo menos en quitártelo.
Porque agosto no es el momento de demostrar cuánto puedes aguantar unos zapatos. Entre el calor de la calle, el aire acondicionado de la oficina, el paseo para comer y ese plan improvisado después del trabajo, lo que necesitamos es un calzado capaz de seguir nuestro ritmo.
Sandalias, cuñas, sneakers, zuecos o tacones. No hay una única respuesta correcta. Solo hay que encontrar el modelo que consiga que vestirse para trabajar en pleno verano deje de parecer un problema.